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viernes, 12 de mayo de 2017

Modos de vida / Ways of living

La Catedral de Justo


… yo me imagino que cuando un ciudadano ilustrado del medievo, veía la catedral de su ciudad en construcción, posiblemente se preguntaría, no ya si él la vería terminada… seguro que no, sino si alguna vez la catedral estaría terminada.

Hasta hace bien poco, la propia y famosa Sagrada Familia de Barcelona iba por el mismo camino… y si no fuera por la epidemia turística que aqueja al mundo, no se habría producido el impulso de inversión que permitirá terminarla en pocos años.

A los constructores de catedrales se les describe como personas con una desbordante capacidad de imaginación y una irrefrenable voluntad de hacer realidad su obra, mucho más allá de cualquier atadura que pusiera límites, técnicos o económicos, a su grandeza… y todo ello movidos por un impulso de alabanza a Dios…

De hecho, la experiencia mística consistía en la propia acción de construcción, como para otros era la acción caritativa, la acción ritual o incluso la acción de armas, y la catedral acabada no era un fin en sí mismo. En este sentido, la rapidez con que actualmente se avanza en la construcción de la obra de Barcelona es, desde este punto de vista, una aberración conceptual que responde al fin mercantilista por el que se ha producido el acelerón. No deja de ser paradójico que la Sagrada Familia la financien actualmente turistas a los que lo mismo les da visitar una Catedral Católica que el estadio Bernabéu o el palacio de Versalles, según el viaje que toque. 

Escalera al cielo, quizás... esta es la vida y la obra de Justo Gallego

Sin embargo, existe en España otra obra colosal, en el sentido catedralicio, modesta si se quiere, pero en la que se da igualmente cita lo más humano de los mejores maestros constructores de catedrales. Se trata de la ya famosa Catedral de Justo, en Mejorada (Madrid).

Justo Gallego, que ese es su nombre, aunque sin duda con la ausencia del bagaje técnico de un devoto hombre del campo, y sin ninguna financiación externa al carecer su obra de cualquier promotor que no sea él mismo… no carece en cambio de la misma determinación, el mismo tesón, la misma paciencia y sobre todo la misma fe.

Taller y oficina en una de las dependencias de la construcción

Reconozco que yo, como tanta gente, supe de esta maravilla por el famoso anuncio de Aquarius, que asociaba esas virtudes del constructor con las de la bebida que anunciaba. Pasó el tiempo y un buen día, me acerqué a conocer tanto la obra como al autor. No me imagino visitando una obra de Calatrava y que te reciba el propio arquitecto. Años después, he vuelto de nuevo y de esta segunda visita proceden las fotos de este post. A Justo Gallego, con ya muchos años a las espaldas, no es fácil verle… pero no importa… 


Lo importante es la catedral. Podemos enfocar nuestra visita como admiración del impulso de su autor. Además nos puede abordar la imagen grandiosa del conjunto y, ayudados por algunas reproducciones, imaginárnosla cuando esté terminada y también podemos fijarnos en las soluciones de construcción artesanal, con materiales reciclados. Todo ello rayando la ilegalidad, sin proyecto conocido, sin cálculos estructurales, sin controles de calidad y sin factores de seguridad conocidos…

Difícil dicotomía esta última para los políticos regidores de la localidad en donde se construye. Una población hasta hace nada industrial y ahora más o menos residencial del extrarradio de Madrid, sin un nombre que se conozca por ningún valor turístico destacable, y en la que si los domingos acude algún número de personas que se dejan algún duro en un aperitivo o en comer es por la Catedral de Justo.
Miles de personas pasan a diario sobre la catedral de Justo... sin sospecharlo.

Justo tiene ya, según parece, 91 años. No solo no está lejano el día en que cese su impulso constructor, por razones obvias, sino que hoy día ya apenas puede él mismo dedicar el tiempo de su propia cuenta atrás a mover un ladrillo. Aunque en los últimos años algunas personas le ayudan a encontrar alguna financiación y a continuar con la obra, yo, como un atemporal ciudadano del medievo, me pregunto qué será de la Catedral de Justo en el futuro.

Historia de la Catedral de Justo:


La historia de la Catedral de Justo, es paralelamente, la historia de Justo Gallego. Nacido en 1925, Justo es un hombre de vocación religiosa que, monje en el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta (Soria), tuvo que renunciar a los votos por culpa de una tuberculosis. 

Su impulso de fe le decidió entonces a construir una gran obra de alabanza a Dios, la cual se situaría en una tierra familiar, y comprando materiales con el dinero de la venta de algunas otras tierras. Dedicada a la Virgen del Pilar, la edificación la empezó a construir el 12 de octubre de 1961. En 1961 esta tierra se situaba a las afueras del pueblo y ahora en pleno casco urbano.


Cincuenta y cinco años después, Justo ha conseguido completar la obra tal como la vemos en las fotografías. 

Se me ocurre que si con la determinación con la que Justo ha logrado este resultado, se hubiera dedicado al mundo de las finanzas, de la empresa o de la política, posiblemente habría conseguido el dinero para completar su catedral… Sin embargo a esta le faltaría la grandeza que le falta a una mansión de jeque árabe de Marbella. Y es que, más allá de los ladrillos, de lo que se ve, la Catedral de Justo es un monumento al potencial más sublime del ser humano.

Para saber más…: https://actualidad.rt.com/sociedad/214972-justo-gallego-espana-catedral-religion

En las fotos anteriores y siguiente:

Vista del coro y deambulatorio,
Cripta subterránea y
Nave central,
Cúpulas.
.

sábado, 14 de enero de 2017

Modos de vida / Ways of living

La Pobre Sierra / The poor Sierra


Con la A de Albendiego, con la B de Bocígano o con la C de Campisábalos… hasta la U de Umbralejo, la V de Villacadima o la misma Z de Zarzuela, un abecedario de pueblos conforma la denominada “Sierra Pobre”, una comarca que hasta no hace mucho era más bien una pobre sierra recóndita, profunda y humilde, luego abandonada, perdida y olvidada… hasta casi desvanecerse en ella los hombres y desaparecer de su memoria.

Y esos pueblos son pequeños y austeros… aldeas, poblados o incluso villas, que gracias o por desgracia de su infortunio y despoblamiento, han conservado a lo largo de los tiempos su singularidad arquitectónica, auténtica e inconfundible, tan sobria, rústica y modesta como bella, pura y agreste.

Nada que ver con la sierra de Guadarrama; la de los hotelitos de Cercedilla y el tren de Cotos; la que en sus tardes madrileñas, Machado veía en el azul pintada, y que ya dibujaron otros, mucho antes que él la cantara…; la sierra que admiró la Institución Libre de Enseñanza.


De cómo la moda del turismo rural redimió a esta comarca no me voy a ocupar en este artículo…, pero hete aquí la sorpresa de encontrar, en una oficina de turismo, un folleto que ensalza ahora la calidad del aire más puro de España y el tercero del mundo, el  cual sitúa en este lugar un patrimonio único y una riqueza extraordinaria..., tanto más valorada cuanto que es tristemente frecuente, en estos tiempos, oír opuestamente hablar de lo contrario en relación a la vecina ciudad de Madrid, tanto como acerca de la mala salud del aire del planeta en general.

Mis recuerdos de la sierra pobre son tantos como ya por desgracia remotos… y se remontan a tanto tiempo atrás: 

Excursiones de adolescencia aquí o allá, jornadas ornitológicas rebuscando entre sus bosques y cortados, campamentos de facultad reconstruyendo pueblos, sobrevuelos con mi ala delta… tiempos en que aún era la pobre sierra… cuando en Villacadima no había nadie… la fábrica de luz de Somolinos era precisamente eso, o encontrarse con el ábside románico de Albendiego era una experiencia mística… Y la Vereda:


La Vereda es…, sigue siendo, un descubrimiento para cualquiera que tenga, no hay duda, la fortuna de dar con ella. La primera vez que acerté a pasar por allí, bajando la pista con sus curvas…, y con mi Vespa, después de kilómetros de soledad entre el claroscuro de los pinos, algún regato de agua fresca que corría cuneta abajo a mi lado y si acaso algún avecilla que cruzaba de un lado a otro, la Vereda se me apareció, de primeras, como el regreso a una civilización que aunque apenas  acababa de abandonar ya se me antojaba lejana.

Nada más lejos de la realidad. Pronto me di cuenta que La Vereda estaba abandonado, y que entre las casas, las más en decrépita ruina, solo unas pocas mostraban la elegante sencillez de sus muros restaurados, el esmerado detalle de un dintel sin mácula y una ventana con visillos bordados, un horno bien conservado o unas puertas cuidadosamente cerradas.   
  
Y sin embargo, ni un alma, ni un perro, ni una gallina… Solo la desolación de las ásperas y escarpadas tierras de la Sierra de Ayllón, del barranco que se abre profundo por debajo del pueblo… Si acaso un águila real volando alta, lejana y pasajera, por sobre las repoblaciones de pinos, los jarales y la roca desnuda.

La arquitectura negra de Guadalajara en su entonces verdadera, máxima y genuina expresión, era la de una región yerma por la que entre los pinares solamente corría el viento serrano y helado; la de un mundo perdido en el que por entre sus calles, ya no se encontraban aldeanos, viejas enlutadas o niños vocingleros, o la de un museo al aire libre, quizás el espacio de un solitario almoneda.

He vuelto a pasar, unas cuantas veces por La Vereda. La sensación ya no es igual. Ahora ese mismo mundo -no sabría decir si anacronismo-, cercano su reconocimiento como Patrimonio de la Unesco… ha recuperado una cierta vida… aunque no la de su pasado; ha levantado sus cercas y sus muros, ha abierto sus puertas, ha encendido sus cocinas y ha calentado sus hogares. 

Lo mismo ha pasado en tantos otros lugares. Me alegro, no hay nada malo en ello… no soluciona el problema del despoblamiento rural de España pero en alguna medida lo remedia y conserva ese valioso patrimonio que es merecedor de reconocimiento.       


Tras la construcción del Embalse de El Vado en 1954 que anegó por completo el pueblo del que recibe su nombre, La Vereda quedó aislado y abandonado. En 1976 un grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid crearon una asociación cultural para mantener el legado arquitectónico del pueblo que el ICONA quería derribar.

A La Vereda se llega desde las localidades de Campillo de Ranas, por el Oeste o de Retiendas, por el Este pasado sobre la presa y siguiendo una pista forestal que se adentra en la espesura del bosque de pinos.

Las sobrias construcciones se mimetizan con el entorno natural del territorio en una simbiosis casi perfecta, conformando un paisaje en perfecta armonía. La principal característica de esta arquitectura son las grandes superficies de pizarra negra que sirven tanto de cubiertas como de muros para las edificaciones, y que son obtenidas del propio terreno de la zona. Estas lajas pizarrosas dan el peculiar color negruzco a las construcciones y el nombre a esta original y excepcional arquitectura tradicional.

Dado el clima extremadamente frío de la comarca, con largos y duros inviernos y frecuentes nevadas, las viviendas, con gruesos portones de madera, son de anchos muros y aposentos pequeños, con ventanas igualmente de reducido tamaño dispuestas en la fachada sur, grandes espacios reservados para cocinas y chimeneas y división del recinto con estancias bien diferenciadas para las personas, el ganado y los productos de la tierra. Además de las casas, cobertizos, iglesias, puentes, apriscos para el ganado y cercados, vienen a completar un conjunto arquitectónico de enorme belleza y singularidad. 

martes, 13 de septiembre de 2016

Modos de vida / Ways of living

Vida escolar en el desierto de Sudan
Scholar life in Sudan's desert



Pensando en una nueva entrada que escribir en mi blog y repasando algunas fotos de Sudán para la sección “Ways of living” o modos de vida, entre mis tribulaciones me rondaba la de la falta de actitud de tantos de nuestros hijos, de los escolares, de nuestros jóvenes… y no entro en detalles…, que cada palo aguanta su vela. 











Y recuerdo una escuela en Sudán. en pleno desierto, a mil millas de toda tierra habitada que diría El Principito, como luego las he conocido en La India, en Centro América o en África..., en pleno desierto o en plena selva, o en plena montaña.., 


...en donde en compañía de mi añorado colega Evaristo Portillo, el maestro tuvo la amabilidad de hacer que formaran y nos saludaran todos sus alumnos. 

Alumnos que compartían un único aula, alumnos que muchos de ellos venían desde muy lejos y que como todo tesoro, tenían los lápices, las gomas y sacapuntas y los cuadernos que Evaristo les llevó en un posterior viaje con toda su ilusión y buena fe.




Si algunas imágenes me alegran de haber viajado, escenas que me compensan de momentos francamente difíciles, poniendo mi grano de arena al desarrollo, dicho sea modestamente: que a todas partes he ido comercialmente y no como misionero…  es el semblante de los escolares de los sitios más remotos, la satisfacción en su esfuerzo, su capacidad de superar kilómetros a pie para acudir a su escuela, de cuidar y apreciar ese único lápiz y cuaderno…


He visto en contraposición el semblante de los niños no escolarizados; No son niños ociosos; No son niños que pasen el día jugando; Son niños que en el mejor de los casos se aburren; En el peor trabajan en duras condiciones… o al menos bajan al río a por agua que subir con gran esfuerzo para que su madre cueza arroz… o cuidan de un hato de cabras… qué sé yo… En todo caso son al menos niños tristes.

Cosas que mucho me temo no conocen nuestro hijos, ni nuestros jóvenes… a quienes cada día les damos más por menos y… para qué?  Cuanta culpa no tendremos en que el modelo a seguir sea más el de la “Choni” que se forra en la tele que el del ingeniero que atiende en el Mc Donalds… Cuanta culpa no tendremos en la devaluación de universitario a mileurista…



miércoles, 18 de mayo de 2016

Modos de vida / Ways of living

Mundo Maya - The Maya World

Para un occidental, decir Centro América es evocar Cancún y sus playas tropicales o es decir Costa Rica y sus Parques Nacionales… , decir Honduras es decir Roatán y sus Islas de La Bahía…, decir Mundo Maya es decir Tulum y decir Supervivientes es decir un reality televisivo …

Miami... occidental gateway to Central America; so near and yet so distant.




Y sin embargo, en Centro América, en Honduras, en el denominado Mundo Maya, se encuentran los verdaderos "supervivientes", desheredados del pueblo maya, que yo he conocido en el entorno de la encantadora población de Santa Rosa de Copán y de sus magníficas ruinas… 






Copan landscape as when air reaching from Miami

Maya villages scattered in the lush Honduran reliefs 

Supervivientes de lo que fue un pueblo próspero y poderoso, protagonista de una civilización que dejó una huella mundial en la ciencia, en la astronomía, en la arquitectura y en el arte, pero sobre todo supervivientes del día a día, con sus miserias, con sus penurias, con su ignorancia, con sus avatares y con sus incertidumbres.






En opuesto contraste no solamente con el turismo occidental, sino con la vida próspera de las poblaciones occidentalizadas, de haciendas, de villas y de pueblos… las familias mayas viven en la pobreza... confiando en la nutrición de un huerto de frijoles y su alto contenido en hierro, de unas matas de café, de una piara de cerdos y de unas gallinas con quienes conviven insalubremente en la única estancia que las protege de la lluvia y de la noche... confiando con incertidumbre en que quizás, si fuera necesario, un médico alcance a curar a un hijo que enferma, a la madre de familia, al padre que provee... 

Una mala cosecha, una fiebre inoportuna, un huracán asolador...
La fatalidad de una vida, de un camino de espinas...
a espaldas de nuestro destino privilegiado... 
pero que podemos ver con solo querer darnos la vuelta y fijarnos un poco...


Las comunidades indígenas centroamericanas carecen actualmente de acceso igualitario a la educación, salud o servicios básicos, respecto del resto de población, mayoritariamente mestiza.
La pobreza alcanza niveles del 80% con un 60% de sus niños que padece desnutrición crónica y una mortalidad infantil que asciende a una alarmante tasa de 40 por cada 1.000 nacidos vivos.
En los años 80, además sufrieron la persecución y el exterminio dictatorial de los gobiernos totalitarios apoyados por el occidentalismo preventivo. 

“El conflicto armado fue utilizado como un pretexto para exterminar a los pueblos indígenas física y espiritualmente" Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz 1992) 

viernes, 4 de marzo de 2016

Modos de Vida / Ways of living

Ghardaïa (Argelia / Algeria)


Now that travelling to Algeria has become relatively common, with the opening of new commercial markets, you may mistakenly think that this is not a country so many light years off our way of life: ... a modern airport terminal, acceptably urbanized avenues, good restaurants and even a mall ... in an environment of green, lush, succulent orchards and fruit plantations ...

This is probably what any professional visitor, usually to Algiers or other northern cities will think; And yet this occupy only a small area of ​​a huge country where much of it is arid, ocher tones, the Sahara Desert in short.

And yet, a first outline of the well-worn expression "deep Algeria," is not to be found in its Roman ruins, or a visit to the port-restaurant La Madrague ... Nor is needed four hour flight to reach Tamanrasset and its Hoggar mountains, or Tassili.

In just over an hour (flying), a World Heritage Site by Unesco: Ghardaia, allows us to experience the conflict of a change of civilization, climate or tranquility ... 


No more finding a beer, a cashier, even a taxi ... open your eyes to a friendly population and uncharted habits, to treatment towards women that is totally foreign to us, a possible offense in taking somebody a photograph ... an ancient architecture, an immense palm grove and its unique mode of distribution of water floods, a thirteenth century mosque which was the inspiration for architects like Le Corbusier.




Ahora que los viajes a Argelia se han vuelto moneda relativamente corriente, con la apertura de nuevos mercados comerciales, en la ingeniería o la energía y aun echando la vista no tan atrás, se puede erróneamente pensar que este no sea un país a tantos años luz de nuestro modo de vida… Ya se sabe… un terminal moderno de aeropuerto, avenidas aceptablemente urbanizadas, buenos restaurantes e incluso algún centro comercial… en un entorno de huertas y frutales, verde, exuberante y suculento… (mucho más verde por ejemplo que la región de Murcia o el sur de Alicante)… Occidente al sur del Mediterráneo…, o parecido.

Esto es probablemente lo que piense cualquier profesional que visite, por lo común, Argel o alguna otra de las ciudades del norte de Argelia: Orán, Constantina, … y sin embargo, estas ocupan apenas una pequeña superficie de un inmenso país en donde predomina mucho más lo árido, los tonos ocres, el desierto del Sáhara en suma.
Y sin embargo, un primer esbozo de la -expresión manida- “Argelia profunda”, lo tenemos no en sus ruinas romanas, o en una visita al puerto-restaurante de La Madrague…, tampoco hacen falta las cuatro horas de vuelo para llegar a Tamanrasset y a sus montañas de El Hoggar, o al Tassili; En algo más de una hora (de vuelo), la ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: Ghardaïa, nos permite vivenciar el conflicto de un cambio de civilización, de clima, de tranquilidad…



Se acabó el encontrar una cerveza, un cajero, siquiera un taxi… Abramos los ojos a una población amable y de ignotas costumbres, a un trato que nos es totalmente ajeno hacia las mujeres, a una posible ofensa en la toma de una fotografía,… a una arquitectura milenaria, a un inmenso palmeral y a su modo singular de repartición del agua de las riadas, a una mezquita del siglo XIII que fue la inspiración de arquitectos como Le Corbusier...

Las mujeres casadas de Ghardaïa, "tuertas y mancas", cubren "voluntariamente" su cuerpo y rostro con un lienzo blanco en el que una sola abertura permite "otear" alrededor, encontrar su camino y salvaguardar su intimidad. 
La tela, sujeta con una mano deja solo la otra libre para asir la mano de un hijo, la bolsa de la compra o sujetarse a un pasamano.





























La ciudad mozabita de Ghardaïa, situada en las estribaciones al norte del Sáhara, a 600 km al sur de Argel, está integrada por cinco pueblos fortificados o “ksar” (Bounoura, Beni-Jzguen, Melika, Ghardaïa y el-Atteuf) las cuales ocupan puntos particulares del relieve: islote, cresta, cima redondeada, pico y recodo, en el valle de M'Zab, tallado en la caliza de una meseta y ocupado por un inmenso palmeral datilero.







Los cinco "ksars", rodeados de murallas, se reparten una población que se hubiese podido reunir en una sola ciudad de mayor tamaño. En cada uno de ellos, la disposición se organiza en círculos concéntricos desde la mezquita hasta la muralla.




Cada uno de ellos posee, fuera de sus muros, su propia "ciudad" de verano, lugar de migraciones estacionales, con un tejido urbano menos denso, y dispersa en su propio palmeral (de creación artificial), con un cementerio y una mezquita.




Un paisaje armonioso, que combina lo blanco y lo azul, se organiza en torno a la mezquita fortificada y a su minarete-atalaya. Casas de ladrillo crudo recubiertas de escayola con aberturas estrechas, finas; cubos, terrazas, líneas horizontales y pasadizos abovedados están reunidos en una gran pureza arquitectónica. Fuera de los muros, en las "ciudades de verano", las casas tienen un marcado aspecto defensivo.
















"El hábitat del valle de M'Zab ha ejercido una influencia sobre los arquitectos y urbanistas del siglo XX, desde Le Corbusier hasta Pouillon". Los ksars y las ciudades de verano aportan un testimonio "sobre la cultura ibadita en su apogeo". Los ksars y las ciudades de verano constituyen un ejemplo de hábitat tradicional que perdura hasta nuestros días.



Actividad febril, quehaceres diarios, sencillos, rutinarios... el mercado, los colegios, las tertulias. Un crisol de gentes, del norte, urbanitas de las metrópolis mediterráneas, bereberes, tuaregs y negros de allende la arena... 


 







Niños... expresión de normalidad y alegría...   


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